Viajes inolvidables: Praga, mi abuela y mis primas

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Creo que no es la primera vez que os cuento que tengo una abuela a la que adoro y cuya vitalidad envidio, o que tengo la inmensa suerte de disfrutar de una familia enorme (y que me ha valido más de unas risas por parte de Mar, que dice que siempre que hablamos de alguien termina siendo familiar mío, o amigo de algún familiar), y es que sólo por el lado de mi madre somos 22 primos. Justo antes de verano, mi abuela, a la que le encanta viajar, dijo que quería llevarnos de viaje a sus nietas… ¡y ha sido una pasada! Conseguimos ponernos todas de acuerdo en la fecha, cosa bastante inédita ya por sí, y ella eligió el destino: Praga. No conocía la ciudad y he de decir que me enamoró por completo: la arquitectura de sus edificios, esa luz que lo envuelve todo, el puente de Carlos, el teatro negro, el reloj, su castillo, el barrio judío, el empedrado de sus calles, los tranvías… pero lo que más me gustó, sin duda, fue poder disfrutar de un fin de semana entero con ellas. 

Tres niños y un perro

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Tanto a mi marido como a mí nos gustan los perros. Siempre nos han gustado. Mi marido tuvo una perra collie, Nala, a la que adoraban, y en mi casa los últimos 15 años siempre ha habido uno o dos labradores: Syrah, Baco, Tinta y Mencía, y, ahora, Zeta. Y, desde ayer, sus cachorros. Nueve. Ahí es nada. No buscábamos cruzarla, ¡ni de broma!, ya vivimos la experiencia de la camada de 10 cachorros que tuvo Syrah y, la verdad, aunque es precioso verlos a todos corretear y jugar, dan muchísimo trabajo y hay que estar muy dispuestos a tenerlos por casa mientras tienen que estar con su madre (¡bravo por mi madre, que se dejó convencer aquella vez!). Pero el caso es que ayer Zeta paría nueve cachorritos comestibles y a mí me entran unas ganas tremendas de llevarme uno a casa. Claro que luego lo pienso fríamente: ¿tres niños y un perro? ¿en un piso?, y me echo un poco para atrás… Y después pienso en cómo disfruta Bosco con los perros, en la carita de Ana y sus “porfa, porfa, porfa, porfa”… y en que a Blanca le vendría bien tener uno para perderles el miedo, que no terminan de emocionarle… y vuelvo a envalentonarme. Siempre hemos dicho que queríamos tener perro, aunque no sé si aún son un poco pequeños los niños. En parte creo que debería aprovechar la oportunidad de tener en casa a un hijo de Zeta y Baco… y en parte sé que me estoy metiendo en la boca del lobo yo solita, y que sería como tener otro bebé en casa. Vamos, que aquí ando que no sé bien qué hacer. ¡Y lo peor es que sé que Alfonso está igual que yo! Jajaja.

¿Tenéis o habéis tenido perro? ¿Os lo habéis planteado alguna vez? Si lo tenéis, ¿os habéis arrepentido de que os consiguieran convencer? Ay, qué lío… :)

-María

 

¡Ya estamos de vuelta!

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Nos ha costado, ¡pero ya estamos de vuelta! Tras un mes de desconexión casi absoluta, por fin retomamos el blog con energías y ganas renovadas. Ha sido uno de los veranos más “tranquilos” desde hace tiempo, cosa que se agradece porque los anteriores habían sido veranos de muchos kilómetros en coche y poco tiempo en cada lugar.

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La edad del pavo… adelantadísima

 

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Siempre he dicho que soy más de chicos que de chicas, y es verdad: mi marido siempre dice que sus niñas son “una inversión a futuro”, porque sabe que luego le van a mimar y a cuidar, y ya se encarga él de que así sea jugando con ellas y haciendo que se sientan las reinas del mundo, cosa que me encanta. Pero mi respuesta siempre es la misma: “¿Tú sabes los 15 años que me esperan, con estas dos pasando la edad del pavo juntas?”. A los 15 se las regalo a mi madre, que con 3 hijas algo de costumbre debe de tener ya…

¿¡Los 15!? ¡JA! ¡Ilusa…! ¡Lo que no sabía yo era que el paverío empezaba a los 6! ¡Madre mía! Que sí, que sí:

PuntoMOM 2015: ¿Quién se apunta?

PuntoMOM se acerca y no nos puede hacer más ilusión: el año pasado, yo acababa de dar a luz a Adriana y María estaba esperando a Bosco, que llegaría pocos días después, así que nos fue imposible asistir a este evento que por primera vez organizaron el año pasado María, de Escarabajos, bichos y mariposas, y Patricia, de De Rosas y Baobabs.

Todo lo que vimos del evento en las RRSS, en este vídeo que resume un poco lo que fue o en lo que nos contaron amigas 2.0 que ya lo son en el 1.0 fueron auténticas maravillas: PuntoMom se convirtió en un punto de referencia para desvirtualizar, para conocer y poner cara en el mundo real a todas esas personas a las que tanto habías visto en redes sociales como Instagram o a las que tanto habías leído a través de sus blogs…

Un espacio en el que 400 personas disfrutaron de distintas charlas preparadas con mucho cariño por los ponentes, y este año, el próximo viernes 18 de abril, ahí estaremos nosotras: Bea, María y yo iremos, en nombre de Hello! Creatividad a hablar un poco sobre cómo pasar de la idea a la acción y contaremos cómo lo hemos vivido nosotras al iniciar nuestro proyecto empresarial.

Además, estarán con nosotras y con todos los asistentes Belén de B a la Moda, Maïder Tomasena, Fabián y Marta de Mésame Mucho, la siempre genial Andrea Amoretti, Belén y Carmen de Charhadas, Araceli Ocaña de Ari Bradshaw, súper Nuria Pérez de Sparks and Rockets, Pilar de Liveit y nuestras queridísimas Lara y Laura de Petite Mafalda, Marina de June Lemon y Nuria Ramírez de The Legal Hat. Podéis leer un poco más sobre todos en la web de PuntoMom y ver el programa completo del evento aquí.

Nosotras ya estamos calentando motores y preparando el viaje el próximo fin de semana, y la verdad es que nos encantaría veros a todos por allí… ¿quién se va a animar??

Por si todavía queda alguno de última hora que no ha comprado su entrada, creo que aún quedan algunas y podéis comprarlas aquí.

¡Qué paséis un buen día!

Hermanos

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Estoy segura de que este post no es nuevo para nadie, y que todos los que tenéis más de un hijo lo habréis notado antes o después, pero el otro día hablaba con una amiga del vínculo tan especial que tenían nuestros hijos, de edades parecidas, entre hermanos, y hoy me he levantado pensando en ello.

Los dos primeros años de mis hijas fueron durillos, no os voy a engañar: encontrarte de pronto con un bebé en brazos cuando la “mayor” acaba casi de lanzarse a andar es una locura en todos los sentidos, por mucha ayuda que tengas. Mi madre siempre me decía eso de: “ya verás, luego jugarán un montón juntas” y yo, aunque quería creérmelo, en el fondo pensaba que ya veríamos. Mi hermana y yo nos llevamos 3 años y no podíamos ni vernos, así que, ¿por qué iba a ser distinto? 

La (dichosa) prueba del talón

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Llevo queriendo escribir este post desde hace ya un par de meses, pero lo cierto es que cada vez me cuesta más encontrar un huequillo para sentarme a escribir tranquilamente, y este post requería de un poco de paz y tranquilidad 😉

Ya sabéis que a los bebés se les hace la famosa prueba del talón a las 24 horas de nacer, cuyos resultados te envían a casa al cabo de una semana, más o menos, ¿verdad? Con Blanca y Ana los resultados llegaron enseguida: todo perfecto. Y aquí, su madre, que jamás le había dado mayor importancia al asunto, tan contenta.

Con Bosco, sin embargo, la experiencia fue algo distinta.

Desconectando, que es gerundio

Somos de esa generación que podrá contar a sus hijos que nosotros vivíamos antes de que existiese internet, los smartphones o las tablets. El otro día lo comentaba con mi padre y él me decía que cuando él era pequeño no tenía no ya internet o televisión, sino tampoco luz o agua corriente (mi padre vivía en una pequeña aldea gallega y allí esas cosas como que no llegaban, y menos si no había dinero, como era el caso).

A lo que iba: La vida antes de. La vida sin. Antes de internet. Sin móviles, sin cámaras fotográficas de última generación, sin redes sociales que te mantienen conectado a todas horas. La vida con. La vida con momentos que simplemente se disfrutaban. La vida con cartas que se enviaban por correo postal. La vida con libros que olían a papel y que te permitían sentir el placer de pasar las páginas una a una, saboreándolas, con calma.

No digo que esté en contra de internet, los móviles o las redes sociales: es más, me parece que te abren nuevos mundos y que crean conexiones impresionantes. Pero a veces observo el mundo con los ojos de la chica de este vídeo. Y entonces me obligo a simplemente guardar momentos sólo para mí. A desconectar. A disfrutar simplemente del momento.

Y a vosotros, ¿también os pasa? ¿os resulta fácil desconectar? Yo reconozco que a mí me cuesta bastante, pero ¿no creéis que también nos perdemos muchas cosas por estar siempre pendientes del móvil? Tengo curiosidad, ¿qué pensáis del vídeo? ¿es exagerado o real como la vida misma?

– Mar

PD: Have a nice day y tiempo de calidad

Héroes reales: Amelia Earhart & Charles Lindbergh

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Cuando Raquel de Petit-on nos planteó la idea que se le había ocurrido a partir de esta otra idea, disfrazar a nuestros hijos de héroes de verdad, de los que han tenido un papel relevante en la historia, y olvidarnos por una vez de las princesas y héroes de cuentos o cómics, no pudimos negarnos: no es ningún secreto que nos encantan los disfraces, pero si encima así podíamos ejercitar un poco la memoria histórica y (volver a) estudiarnos después a los personajes en cuestión, ¡la idea nos apasionaba! Tras mucho “devanarnos el coco” en busca de cuatro personajes históricos que tuvieran algo en común para poder disfrazar a Mar, José, Blanca y Ana, y tras desistir por imposible, decidimos apostar por lo seguro e irnos a por una pareja de aviadores que nos encantan y con los que seguro no tardábamos en convencer a José y Ana (que tampoco es tarea fácil, no creáis): Charles Lindbergh y Amelia Earhart.

Cómo hacer que los niños ayuden en casa

ideas para que tus hijos ayuden en casa

¿Habéis ido alguna vez a hablar con el profesor o tutor de vuestros hijos y os ha contado lo muchísimo que ayuda en clase y os ha sorprendido tanto que le habéis preguntado si hablábais del mismo niño? A mí sí. Y entonces fue cuando me di cuenta de que estaba considerando a mi hija mucho más pequeña y menos capaz de lo que en realidad era. Y este verano nos ha sorprendido queriendo ayudar a hacer su cama o a poner la mesa, algo que ni se me había pasado por la cabeza, la verdad, y que me encantó que pidiera ella. No sé los vuestros, pero a las mías les encanta sentirse mayores, y eso pasa por hacer las cosas que hacemos sus padres. Como vi que a mi hija le gustaba la idea, hice un poco de research en busca de ideas y consejos sobre cómo hacer que los niños ayuden en casa que comparto aquí con vosotros por si a alguno le sirve.