Las comidas son en familia

Uno de los consejos que más he oído decir desde que soy madre es que comer o cenar en familia es fundamental para los niños, más aún hoy en día en que las conversaciones de verdad, sin pantallas de por medio, parece que escasean.

Somos los padres quienes debemos fomentar en nuestros hijos la conversación cara a cara, la escucha atenta, el saber reconocer si la persona que tienes a tu lado está bien, y el querer ayudar, o saber respetar sus silencios. Y la mejor forma de conseguirlo es a través del ejemplo.

Entre semana lo cierto es que la logística se nos complica y cenan primero los niños, y una vez metidos en la cama ya cenamos mi marido y yo; es, también, nuestro momento, cuando aprovechamos para contarnos nuestros respectivos días, así que hoy por hoy tampoco lo cambio pues aún son pequeños y nos dejan poquitos momentos de estar los dos solos y relajados. 

Niños y aire libre: cuanto más, mejor

Bugaboo Donkey

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No es ningún secreto que me encanta el campo, la libertad que da a los niños el saber que pueden correr libremente, hacer y deshacer, inventar historias y sentir que no hay ningún adulto pendiente de lo que hacen o dejan de hacer. Y la libertad que nos da a nosotros, como padres, saber que pueden hacer lo que quieran, y que puedes “desentenderte” de ellos porque no hay peligros alrededor… no os voy a engañar, desconecto mil veces más un día en el campo que cuatro de viaje con ellos en cualquier ciudad. 

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Llevaba tiempo queriendo enseñaros el día de campo que pasamos en Monte de Cutamilla, la reserva natural privada de la familia de Mara que es una auténtica maravilla, pero los días me comen y no terminaba de hacerlo, así que he decidido que de hoy no pasaba: de aquí no me levanto hasta que no le dé al botón de “publicar” 😉

Todo en Cutamilla enamora, desde la primera curva nada más entrar en el camino privado que lleva a la finca hasta que vuelves a salir a la carretera de vuelta a la civilización. El palacete, los distintos paseos que la rodean, la luz que atraviesa la arboleda que hay cerca de las vías del tren, Mara y Ángel Luis y su hospitalidad infinita, las migas con huevo (ayyyyy, esas migas con huevo), la compañía, los burros y caballos, los niños corriendo… las risas, el buen ambiente y el tiempazo que nos hizo un día de mediados de noviembre en plena Segovia.

Regalos originales para niños

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La verdad es que no recuerdo cuándo fue la última vez que escribí un post en el blog. Y prefiero ni mirarlo. Ha pasado demasiado tiempo, eso lo sé. Pero obviaremos explicaciones, simplemente hay veces que el día no tiene más horas, ¡aunque no duermas!

Tanto María como yo tenemos cada vez más trabajo en Hello! Creatividad, ya sabéis, nuestra empresa de cursos online, que sigue creciendo y superando todas nuestras expectativas cuando comenzamos con el proyecto, y la vida familiar también nos lleva cada vez más tiempo, ¡es lo que tiene multiplicarse! Empezamos este blog con 2 niñas y ahora ya son 7 los niños que sumamos entre las dos… ¡y eso se nota!

Pero no se nos olvida y nos apetece mucho volver con más asiduidad. Para empezar, no quería que se me pasara la Navidad este año sin dejar por aquí algunas ideas de regalos originales para niños, para todos aquellos padres que  piensan un poco más allá del catálogo de juguetes y que, como yo, se niegan a que los regalos de Navidad acaben en el armario después de un mes.

Aunque voy un poco tarde, allá voy con algunas propuestas de regalos originales para niños por si os dan ideas esta Navidad:

cama elastica ninos

1. CAMA ELÁSTICA

Si sois lectores del blog, sabéis que los Reyes Magos en esta casa dejaron a mis hijos el regalo del siglo, ese que nunca podrán superar, en las Navidades de 2015… ¡una cama elástica! ¿qué regalo puede ser mejor para ellos? Y aquí sigue, plantada en el salón de nuestra casa y siendo utilizada por ellos como el primer día.

Un regalo más que original, ¿no os parece? ¿alguien se anima?

 

Piano Enrollable

2. PIANO ENROLLABLE

Desde que mi hija mayor se empeñó en aprender a tocar el piano, la música entró con fuerza en esta casa. El caso es que no querían pasarse el verano sin tocar, así que como regalo de cumple del año pasado le tocó este piano enrollable.

Recuerdo dudar porque había opiniones negativas acerca de la calidad musical de las notas del piano, y es cierto que alguna vez si tocan regular una tecla suenan dos notas, pero la verdad es que por 39 euros… ¿qué más se puede pedir? A ellos les encantó y creo que es un regalo genial para niños porque lo puedes guardar en cualquier sitio.

experiencia en familia - rural it

3. EXPERIENCIA EN FAMILIA

¿Hay un regalo mejor que disfrutar una experiencia en familia? Y mis preferidas, sin lugar a dudas, son las que organiza Raquel, de Rural It: planes en familia para estar en contacto con la naturaleza, ¡son una pasada!

Museo Thyssen con niños + Bugaboo Atelier

Tenía pendiente publicar este planazo con niños para los que estéis en Madrid, o para los que aprovechéis este puente para visitarlo: visitar el museo Thyssen con las guías de Audioguiarte. Un antes y un después, os lo digo yo. Y mira que siempre que vamos a algún museo trato de hacer el ejercicio completo; es decir, preparar juntos antes lo que vamos a ver, qué cuadros o pintores encontrarán, o incluso prepararles una mini búsqueda “del tesoro” que me pareció una idea genial cuando la contó Bea, de Con botas de agua, en su blog pero, por un lado, no siempre me da tiempo a prepararlo en condiciones (siendo realistas) y, por otro, a veces se distraen sí o sí y no mantienen la atención todo el tiempo que me gustaría.

6 cosas que aprendí como madre de cuatro

Icíar nació a finales de mayo y, desde entonces, me sorprendo a mí misma recordando cosas que parecía haber olvidado y descubriendo otras nuevas que, como madre, me han facilitado mucho la vida. “¡Cuatro hijos le han hecho falta!”, pensaréis. Pues sí. Y me juego el cuello a que si tuviera más, seguiría aprendiendo otras tantas 😉

// UNO //

La primera lección, esa que no termino de aprenderme del todo bien, es que da igual lo mucho que planifique algo, y el empeño que ponga en conseguir llegar a tiempo a los sitios, siempre termino llegando cinco o diez minutos tarde… ¡quién me ha visto y quién me ve! A lo que sí que he aprendido con el paso de los años, y a medida que iba aumentando el número de niños en casa, es a tomármelo con filosofía (y a avisar a la gente de que haría lo posible por llegar a tiempo, pero que no lo garantizaba): no pasa nada, lo hacemos lo mejor que podemos, y la gente (normalmente) lo entiende. Y por si acaso me he adelantado el reloj cinco minutos, aunque como me lo sé tampoco me está sirviendo de mucho jajaja.

// DOS //

Las cunas de colecho. He tenido que tener cuatro hijos para descubrirlas. Sí, sí, reíos… He dado el pecho a todos mis hijos, todos ellos han dormido en mi cuarto, y todos han dormido más de una vez con su madre en la cama, pero con Icíar he descubierto las cunas de colecho y, creedme: hay un antes y un después. Descanso mil veces mejor. Tengo a Icíar pegadita a mí, llego a darle la mano, o a cogerla en brazos, sin tener que incorporarme de la cama y, por tanto, sin desvelarme del todo, y no tengo el agobio de pensar que voy a aplastarla por la noche (admiro a quien lo consiga, pero yo no soy capaz de dormir con un bebé en la cama y descansar de verdad. Cierro el ojo, sí, pero es un duermevela del que me despierto sobresaltada pensando si aplastaremos al niño mi marido o yo, contracturada de más de tenerlo recostado en un brazo para protegerlo, y con la sensación de no haber pegado ojo en toda la noche). La que yo tengo es la de Chicco Next2me, que me ha parecido hiper cómoda porque puedes bajar y subir el lateral súper fácil, tiene la opción de mecer la cuna si lo necesitas, y se monta y desmonta bastante fácil para llevártela de viaje (ojo, que ni me patrocina, ni nada que se le parezca, simplemente me ha encantado como usuaria y lo comparto, pero seguro que hay mil opciones más).

// TRES //

Las bolsas para esterilizar en microondas. Y viniendo de una persona que esteriliza más bien poco, pues es todo un descubrimiento. En realidad lo hice con Bosco, pero cuando ya no esterilizábamos, así que con quien de verdad las he utilizado ha sido con Icíar.

15 cosas que no sabes de… Susana, de Suma Cruz

Susana es una de esas personas que conoces y, al rato, estás hablando con ella como si en realidad fuerais viejas amigas; hablar un rato con ella, y cogerle cariño, es todo uno. Imagino que es por el tono de voz dulce que tiene, o la manera de sonreír tan sincera… El caso es que nos hacía muchísima ilusión tenerla en nuestro 15 cosas que no sabes de… ¡y aquí la tenemos por fin! La ilustración, como siempre, de nuestra querida Naranjalidad, basada en una foto de Patricia Semir.

Para los que no la conozcáis, Susana es el alma de Suma Cruz, un lugar mágico donde los tocados se convierten en joyas. La encontraréis en la buhardilla de un edificio antiguo del centro de Madrid, rodeada de sus chicas Suma, y con las manos siempre ocupadas en la siguiente creación. Aquí os dejamos con sus 15 cosas que no sabéis de ella, ¡esperamos que os gusten!

// UNO //

Odio el teléfono. Es más, no lo cojo nunca… creo que incluso le tengo fobia… estas navidades se me rompió y decidí aparcarlo 1 mes y medio… ¡no me costó nada! (Lo que me costó fueron los enfados de amigos, familiares, …) ¡Me encanta dejarlo en casa!

// DOS //

Soy SÚPER despistada y cambio muchas veces las palabras.

// TRES //

Pronuncio la R mal de toda la vida… “Como si fuera francesa”, me gusta pensar. El caso es que llevo 35 años escuchando: “di perro, rosa, ramón, etc.”, ¡qué pesadilla! Nunca me ha importado; mi hija lo ha heredado, ¡y me encaaanta!

Juegos para desarrollar su creatividad

Los recuerdos de mi infancia están llenos de días en el campo, de montar cabañas entre las piedras y jugar a papás y mamás con mis primas, o a indios y vaqueros con mi hermano y sus amigos; de manualidades con mi tía Pachi (la tía “Chachi”, como la llamábamos, porque siempre tenía, y tiene, algún plan divertido entre manos para entretenernos horas y horas); de aprender a coser, o a tejer, ¡o incluso papiroflexia!, con mi abuela; de irme a la cama pronto para poder leerme uno de los libros de Los Cinco, Puck o Torres de Malory que habían sido de mi madre y sus hermanos y que me encantaba descubrir en la librería de casa de mi abuela, y de que me dieran las 3 y las 4 de la mañana hasta terminarlo…

Recuerdos que no están para nada relacionados con la tecnología, y mira que me gusta todo lo tecnológico; recuerdos que me encantaría que mis hijos tuvieran el día de mañana. Por eso, siempre que busco juegos o actividades para hacer con mis hijos, me voy irremediablemente hacia todo lo que tenga que ver con la creatividad, con potenciar las distintas habilidades que demuestran mis hijos, con brindarles la oportunidad de romper con su día a día y de distraerse haciendo aquello que más les gusta a los niños: dar rienda suelta a la imaginación y ver “qué sale” de ello. Vivimos en un mundo ya de por sí muy digital, por eso me parece tan fundamental darles la oportunidad de disfrutar sin pantallas de por medio, de que se ensucien, de que jueguen al aire libre y de que, por qué no, se aburran también.

Por eso, también, cuando desde El Corte Inglés nos propusieron colaborar con su línea de juguetes dirigida a potenciar precisamente la creatividad de los niños, no lo dudé ni un momento. Es el tipo de juguetes que me gustan; juguetes que no son juguetes, sino oportunidades.

El verano está para disfrutar

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Y es que el verano está para disfrutar, o al menos para intentarlo ¿o no?

Que sí, que sé lo que vais a decir. Que si realmente hemos publicado 3 o 4 posts en el último mes a qué viene un post diciendo que nos vamos de vacaciones, si ya parece que estábamos de vacaciones 😀

Pero os garantizo que, como os podréis imaginar si ya nos conocéis un poco, mucho no hemos parado aunque no hayamos pasado tan a menudo por aquí.

María está más liada que nunca con su nueva pequeña, Icíar, y es que cuando tienes un bebé y es la cuarta, muchos ratos de descanso no tienes, y yo al 200% con nuestros cursos online en Hello! Creatividad, con muchos nuevos proyectos en marcha.

Bicicletas de madera sin pedales, ¡nos encantan!

bicicletas para niños de madera sin pedales

Es la pequeña de 3, así que está destinada a heredar. Ropa, cuentos, juguetes… y bicis, claro, también bicis. Pero fue su cumpleaños y lo tenía claro: quería una bici ROSA.

 

Así que gracias a una de mis mejores amigas, Ana, que vive en Chile y me presentó a su amiga Ignacia, conseguimos la bicicleta de madera ¡y rosa! más bonita del lugar: la bicicleta sin pedales de Roda Life.

bicicletas de madera sin pedales niños

Hace ya tiempo que está demostrado que para enseñar a los niños a montar en bici es mejor que comiencen con bicis sin pedales, en lugar de las ruedecitas pequeñas que nos ponían a nosotros cuando éramos pequeños.

bicicletas de madera sin pedales equilibrio

bicicletas de madera sin pedales

Aprenden antes a mantener el equilibrio y luego su transición a la bicicleta grande es mucho más natural.

Si queréis saber más, podéis leer todos los beneficios de las bicicletas sin pedales aquí.

A mí personalmente siempre me han gustado muchísimo las bicicletas de madera sin pedales para niños en cuanto a la estética y diseño, pero como a mis hijos mayores les regalaron otras bicis nunca habíamos tenido una en casa hasta ahora, y la verdad es que estamos encantados.

Porque los niños sólo deberían vivir cosas de niños

el caserio aldeas infantiles

Cuando tenía 15 años comencé a hacer voluntariado en un barrio un poquito regular de Sevilla. Durante 3 años, cada sábado me levantaba con una sonrisa para estar con mis niños, niños que si no hubieran estado con nosotros en el cole haciendo juegos (abría los sábados para que pudiéramos tener un espacio al que ir con ellos) se habrían pasado el día en la calle haciendo cualquier cosa, pero probablemente no cosas de niños…

Y así arranca la nueva campaña de El Caserío para comunicar su colaboración de este año con Aldeas Infantiles: recordándonos que los niños sólo deberían vivir cosas de niños, algo que pensaba cada día cuando con 15 años entraba en aquel barrio y veía, por ejemplo, las peleas de perros que se organizaban por allí, o los trapicheos en los que andaban muchos padres, o las cosas que te contaban algunos niños.

el caserio aldeas infantiles

el caserio aldeas infantiles

Y es que muchas veces no nos damos cuenta de lo afortunados que somos. Damos por hecho cosas como haber tenido una infancia feliz, que nos cuiden, que nos quieran, poder jugar en nuestra bonita habitación, tener una cama o la merienda preparada cuando salías del cole.

Pero resulta que hay niños que no lo pueden dar por hecho, porque no es lo que viven cada día.

Este año El Caserío se ha propuesto donar nada más y nada menos que 30.000 meriendas a los niños de Aldeas Infantiles. Y eso es grande. Muy grande.

Aquí os dejo el vídeo de la campaña, en el que nos recuerdan que comprando El Caserío también estaremos ayudando nosotros a que hagan realidad su proyecto de donar esas 30.000 meriendas:

Si queréis conocer más detalles sobre esta campaña tan especial, podéis visitar la web del proyecto Alimenta su Futuro.

El año pasado El Caserío puso la primera gran piedra de esta colaboración, ya que realizó una donación para la construcción de un Centro de Día de Aldeas Infantiles, y la verdad es que me ha hecho mucha ilusión saber que la colaboración no fue puntual y que siguen apostando por ayudar a esos niños.

El año pasado, cuando nos propusieron ayudarles a difundir esta bonita iniciativa, quisimos conocer de primera mano uno de los Centros de Día de Aldeas Infantiles, y allí que nos fuimos María y yo, a Collado Villalba, a conocer de primera mano cuál es la labor que hacen con niños y adultos que no lo tienen fácil en la vida.

Como recordaréis muchos, os lo contamos todo en el post Alimentando el futuro de los niños, que escribimos después de nuestra visita.

Recuerdo que David, el Director del Centro, nos contaba cómo muchas veces los niños que iban al centro a pasar la tarde recibían una merienda y que muchas veces era la única comida que hacían al día, y de ahí la importancia del proyecto de este año de El Caserío, que cuidará de que 30.000 meriendas, nada más y nada menos, vayan a parar a niños que, no lo olvidemos, sólo deberían vivir cosas de niños, ¿o no?