Rutina coreana: cómo cuidarse bien la piel

rutina coreana
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¿Sabéis esas amigas del cole a las que no veis con la constancia que os gustaría pero que, cuando por fin se alían los astros y conseguís veros, el rato pasa como si no hubieran pasado los años y, de hecho, se os hace demasiado corto? Mi grupo de amigas del colegio es así: me encantaría que nos viéramos más, pero la vida nos ha llevado por distintos caminos y en el día a día es difícil que nos veamos (para empezar porque no todas vivimos en la misma ciudad), pero cuando conseguimos vernos lo disfruto tanto que me vuelvo a casa con la sonrisa clavada y ganas de repetir pronto. Este verano, por fin, mi amiga Sofía y yo conseguimos organizar una tarde de piscina con los niños; me encantó ver cómo congeniaron enseguida sus hijos y los míos, pese a la diferencia de edades, y comprobar que habían pasado los años para el resto del mundo pero no para nosotras 😉

Entre los muchos temas de los que hablamos, que una es cotorra por naturaleza y con la edad estoy viendo que se me acentúa, no sé cómo llegamos a la buena cara que tenía ella y a lo desastre que era yo con eso de la limpieza de la piel (jamás le he prestado especial atención, igual que jamás me he maquillado más que para ir a fiestas y celebraciones especiales); y entonces me habló de la (por lo visto famosa) rutina coreana. Y a mí, que soy un cero a la izquierda para estas cosas y que nunca me habían interesado demasiado, aunque soy consciente de la importancia que tiene hacerlo, y hacerlo bien, me picó el gusanillo. Y le pedí que porfa-porfa-porfa me contara de qué iba y qué tenía que hacer para conseguir meterlo en mi rutina. Y ella, que vive en Seúl desde hace tiempo y es un auténtico sol, me lo explicó tan bien que me parecía una pena no compartirlo con el resto. Y, aunque me va a matar porque dice que ella no sabe escribir y que mejor lo cuente yo con mis propias palabras, yo creo que exagera y que vais a preferir “leerla” a ella 😉 Así que os dejo con mi amiga Sofía, y la rutina coreana:

Los últimos años se ha hablado muchísimo de la rutina coreana y la mayoría de las veces (en occidente) se cree o se dice que las coreanas tienen tan buena piel sobre todo por la genética; y claro que tiene que ver, pero ni mucho menos es el factor mas importante. Lo que les hace estar así de estupendas son principalmente 3 cosas: constancia, protección solar, y el conocimiento que tienen.

1. CONSTANCIA

Las coreanas aprenden desde muy pequeñitas que lo más importante es la limpieza de la piel. No hay ni un sólo día en que no se laven la cara (a conciencia) por la mañana y por la noche. Sin excusas, ¡siempre! 

Para que veáis un ejemplo de lo minuciosas que son con esto: si entras en el cuarto de baño que hay en la salita de espera antes embarcar en un vuelo de una compañía aérea coreana (donde la mayoría son pasajeros coreanos) verás a todas las mujeres, A TODAS, desmaquillándose la cara en profundidad antes de subir al avión. Constancia.

Semana Mágica Disneyland Paris: es EL momento

Consejos Disneyland Paris 2-3

Cuando hace un par de meses en el cole pidieron a mis dos hijos mayores, de 5 y 7 años, que llevasen una fotografía que reflejase el momento más feliz de sus vidas, los dos lo tuvieron claro: “mamá, queremos una foto de cuando fuimos a Disneyland Paris con los abuelos”.

Y es que ese viaje, que tuvimos la suerte de hacer hace un año y medio gracias a mis padres, lo recordarán siempre. Recuerdo que mi primera vez en Disneyland Paris fue con 14 años con mis hermanos y mis primos y lo disfruté muchísimo, pero vivirlo con mis tres niños, el padre de las criaturas y mis padres al mismo tiempo, que tienen una paciencia infinita, fue una experiencia inolvidable.

semana mágica disneyland paris

Ya os conté en el post con todos mis consejos para viajar a Disneyland Paris que fuimos 5 días y 4 noches y aprovechamos a tope para visitar los dos parques, tanto Disneyland como Walt Disney Studios, pero no os conté cómo y cuándo reservamos el viaje y lo bien que nos salió a nivel económico.

semana mágica disneyland paris

semana mágica disneyland paris

Por eso, cuando desde Disney nos propusieron realizar una colaboración para comunicar el inicio de la Semana Mágica (ahora os cuento en qué consiste), les dije que sí inmediatamente, porque la verdad es que yo misma hice uso de la promoción y lo recomiendo siempre cuando tengo amigos que quieren viajar a Disneyland Paris… y sin embargo no os lo había contado en el blog.

El caso es que, como os contaba en el post sobre mi viaje a Disney, fueron los abuelos los que se empeñaron en invitarnos, pero la verdad es que cuando pregunté por precios la primera vez, en diciembre, se subía bastante el tema precio, ya que viajábamos 7 personas y queríamos ir varios días para ir tranquilos con los niños. Pero entonces, la persona que me atendió en la agencia, me dijo que, si podía esperar, en febrero salía la Semana Mágica, que era la mayor promoción que Disney hacía durante el año.

¿Y ahora en qué mes estamos? ¡pues en febrero, y la promo se repite, hoy comienza la Semana Mágica de Disneyland Paris!

semana mágica disneyland paris

¿Y qué incluye la Semana Mágica de Disneyland Paris?

Pues hasta dos noches gratis y, como siempre, estancia gratis para los menores de 7 años, así que nosotros reservamos 4 noches para 7 personas (4 adultos y 3 niños) pero sólo pagamos 2 noches y los niños viajaban gratis: os aseguro que el ahorro fue más que considerable.

La Semana Mágica de Disneyland Paris estará activa desde el 16 de febrero hasta el 22 de marzo y podéis viajar del 29 de marzo al 31 de octubre (nosotros viajamos la primera semana de septiembre, aprovechamos las vacaciones de verano pero no lo hicimos en agosto que es temporada alta), pero si es algo que tenéis en mente os recomiendo intentar reservar cuanto antes, porque hay tanta gente que aprovecha la promo que los hoteles se llenan rápido. En la web de Disney podéis reservar directamente los paquetes de hotel + entradas, y luego el vuelo podéis reservarlo directamente con la compañía que mejor os encaje por precio y/o fechas.

Historia de una mudanza

historia de una mudanza

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Tal y como os adelantaba en el primer post del 2017, hemos empezado un año de grandes cambios y uno de ellos es que dejamos esta casita que tanto nos gusta y en la que tan buenos recuerdos hemos creado para irnos a otra en la que no dudo que estaremos también fenomenal, aunque ahora mismo se me está haciendo un poco cuesta arriba y sólo pienso en la penita que me da dejar atrás esta en la que tan bien hemos estado y en la que me habría gustado quedarme muchos años más. Pero Alfonso y yo hace tiempo que tomamos la decisión de vivir de alquiler, algo que nos brindaba la oportunidad de cambiar de casa a medida que las circunstancias lo requerían y, aunque nuestra elección tiene muchas ventajas, también tiene un gran inconveniente y es que dependes del propietario; en nuestro caso, que querían vender la casa (¡afortunado quien la compre!).

El caso es que, con esta nueva mudanza, se cumple totalmente mi mal de cada embarazo: niño nuevo, casa nueva. Y os aseguro que no es porque quiera jajaja. El único embarazo en el que no tuve que mudarme fue con la mayor, pues aún cabíamos en nuestro pisito de recién casados; embarazada de Ana vimos claramente que no había manera de que cupiéramos, así que nos mudamos con mi tripa de 7 meses; con Bosco estuvimos tentados de quedarnos donde estábamos pero entonces, en pleno “síndrome de nido”, descubrimos “la” casa y, con un tripón de 8 meses y pese al terror de mi madre por que se adelantara, volvimos a mudarnos. Esta vez juro que ni síndrome de nido ni nada… de hecho, me reía con mi marido porque le decía que era la primera vez que nos íbamos a quedar donde estábamos, y estaba feliz. ¡JA! Aquí estoy de nuevo, con una tripa considerable y planeando nueva mudanza. ¡Pero tan felices! Cansada, sí. Con pocas ganas del momento “mudanza” y “redecora toda una casa” que en cualquier otro momento tanto me habría gustado, sí. Pero ilusionada con el cambio, eso seguro; ya os dije que el 2017 no podría con nosotros y pensaba disfrutar todo lo que nos deparara.

Así que, por si a alguno puede venirle bien mi experiencia con mudanzas, me he animado a escribir este post y contaros lo que he aprendido entre unas y otras:

15 cosas que no sabes de… Paula, de Olivia Soaps

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Ilustración: Naranjalidad

Hablar de Paula es hablar de Olivia Soaps. Su empresa, su marca, su sueño tiene tanto de ella que casi no sabes dónde acaba una y empieza la otra.

Paula y Olivia. Olivia y Paula. Olivia, que nació en la cabeza de un alquimista y que Paula llevó a la máxima expresión. Podría contar muchas cosas sobre ella y sobre su proyecto. Pero pensando en qué contar, no puedo evitar acordarme de este vídeo cuenta tanto sobre ella y sobre su proyecto, que si no lo habéis visto creo que explica mucho mejor de lo que yo podría hacerlo por qué Olivia Soaps es un proyecto con ALMA y CORAZÓN:

Me emocioné la primera vez y me vuelvo a emocionar ahora mientras escribo estas líneas. Y pienso en cómo desde arriba su alquimista particular se llenará cada día de orgullo al ver cómo sus jabones, los de los dos, han conseguido llevar tantos olores y buenas sensaciones a tantas y tantas casas. Porque Paula y su equipo cuidan todo al detalle. La composición de sus productos. Los nombres de sus jabones. El packaging que lo hace todo tan apetecible. Cómo sus envíos logran dibujar una sonrisa en la cara de sus clientes, que reciben sorpresas adicionales a sus pedidos y notas personalizadas.

Y ahora ha llegado al momento de que la conozcamos un poco mejor, y nos ha dejado no 15, ¡sino 25! cosas que no sabíamos sobre ella…

// UNO //

Duermo muy poco, pero muy, muy poco. Siempre estoy tratando de llevar un control con apps de sueño o empezando otro libro de autoayuda que pretende que duerma lo mismo pero madrugando, que se supone que es lo que hacen “las personas de éxito”, pero la verdad es sigo pensando que mejor hoy que mañana, y que más vale una noche en vela que un madrugón que acabará en un ¡nooooo, me he dormido!

// DOS //

En mi familia siempre hemos hablado de una maldición imaginaria que hace que cada uno nazca en un lugar. Todo comienza mucho antes de mis abuelos, pero por poner un ejemplo más cercano; mi abuelo nació en La Habana, mi abuela era gallega, mi padre nació en Argentina, mi madre es de León, yo nací en Asturias, mi hermana en Salamanca, y bueno, casualidad o no, Chechu, mi pareja es segoviano y mi hijo ha nacido en Madrid. Vale, las últimas no son tan exóticas como nacer en América o en el Caribe, pero la historia continúa.

// TRES //

Tengo una fuerza de voluntad de hierro, excepto para la comida. Si me relajo un poco, o si estoy triste, se me nota mucho y muy rápido. Para otra vida me pido eso de “comer de todo y no engordar nada”.

// CUATRO //

Mi primer trabajo fue en la tienda de discos de mi calle a los 11 años. En casa teníamos parabólica y yo me pasaba las horas enganchada a los videoclips de la cadena alemana VIVA y todo aquello que me gustaba lo apuntaba en una lista y se lo daba al dueño de la tienda para que lo comprase para la tienda. El tipo lo vio claro después de pedirle un disco de los Backstreet Boys muchos meses antes de desatarse la locura, y desde entonces yo le pasaba listas de novedades y él a mi cintas. Win-Win

// CINCO //

Me chifla el picante, las mentas, el vinagre y todo aquello que recomiendan que no tome un perfumista. Aún así, conocidos del gremio dicen que tengo un olfato impresionante. Guardadme el secreto.

// SEIS //

Soy adicta a comprar libros y leo compulsivamente. Es verdad que ya no tengo tiempo como hace unos años, pero trato de no desengancharme del hábito leyendo casi todos los días y comprando un libro nuevo casi cada semana. Siempre me consuelo pensando que me espera una jubilación maravillosa con tanto para leer.

// SIETE //

Lloro muchísimo con los castings de la tele, las buenas noticias, las charlas TED, las pelis de Campanella y las canciones de Sabina. Y no derramo ni una sola lágrima cuando los problemas son realmente importantes.

// OCHO //

Tomo Reishi cada día.

// NUEVE //

No me gusta conducir. No lo hago mal, pero me da miedo y me auto-convenzo de que voy tan feliz con mis taxis, mis buses y de copiloto… desafortunadamente se me acaban las excusas y en menos de un mes lo intentaré de nuevo.

Cómo enseñar a los niños a comer

Mamá, yo desayuno un plátano que es más sano“, me dice esta mañana (son las 9.15 mientras escribo estas líneas) mi hijo de 5 años. Y mi cara se queda tal que así: 😶

¿Cómo enseñar a los niños a comer? El tema es que yo nunca he comido de forma especialmente sana (más allá de que siempre he comido comida casera y que no pruebo la bollería porque no me gusta el dulce) y durante un tiempo, como ya os conté, incluso hice oídos sordos a todas esas voces que nos cuentan que la comida que comemos hoy en día deja mucho que desear.

Más tarde llegaron los niños a mi vida, hace como un año una persona de mi familia se volvió diabética de forma sobrevenida, llegó Cata de The Good Food Company invitándome a descubrir el mundo de la comida ecológica y mi querida Marian (Boticaria García) contando las pestes del azúcar y decidí que igual era un poco (muy) irresponsable por mi parte no cuidar un poco más de lo que comían mis hijos.

No voy a engañar a nadie: la mayoría de mi compra actualmente no es comida orgánica, en mi despensa siguen colándose de vez en cuando galletas Príncipe y no soy un ejemplo para nadie en esta materia. Pero he cambiado ciertos hábitos. “Al menos hay unos mínimos”, me decía Cata, como comprar sólo huevos camperos, pollo de corral, que cocinamos en casa casi todas las galletas que comen o que toman tostadas con aceite, como me recomendó Marian, y no sólo con margarina.

Y al margen de “mis cambios” en la compra o en la cocina, lo que os quería contar es que a los niños, cuando les enseñas a comer ( y a mí me queda todavía un largo camino) y les explicas las cosas, aprenden. Y eligen plátano para desayunar en lugar de galletas con chocolate, aunque les gusten más.

3 ideas para tardes de lluvia

tardes de lluvia

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Yo confieso… que las tardes de lluvia me encantan aunque terminemos todos (ligeramente) desquiciados de estar encerrados en casa. Pero la idea de llegar del colegio un día lluvioso, calados hasta los huesos después de haberse metido en todos y cada uno de los charcos (sobre todo una que yo me sé), animarles a que se duchen y pongan los pijamas, y quedarnos ya calentitos en casa viendo llover y haciendo planes de lo más caseros, me gusta, y mucho.

Claro que los días de lluvia tienen una cara B y es que los niños, al menos los míos, no queman tanta energía como me gustaría y necesitan sacarla por algún lado, así que intento entretenerlos con alguna actividad porque si no tengo todas las papeletas para terminar regañando más de la cuenta y deseando que llegue la hora de irse a la cama 😉 Y de ahí este post: os dejo aquí tres de nuestros infalibles estas tardes de lluvia que estamos teniendo y las que vienen:

Manualidades: Mr Plinton

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De Raimundo: mi nueva aventura

 
   De raimundo restaurante con niños Madrid

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Los que sigáis el blog y los que ya me conocéis hace algún tiempo, sabréis que me gusta más un nuevo proyecto que a un tonto un lápiz, como se suele decir.

Por eso, cuando unos amigos, que fueron socios minoritarios desde los inicios de este restaurante, decidieron quedarse con la mayoría y nos propusieron a varios amigos entrar como socios con una pequeña participación en De Raimundo. Total, que cerré los ojos y, sin pensar en que no tengo tiempo, en que no me da la vida, en que al final es una inversión y que estamos pensando en comprar una casa, etc., etc., me lancé a esta nueva aventura con ellos.

De Raimundo es un espacio más que agradable situado en la calle Raimundo Fernández de Villaverde, 44, justo enfrente de El Corte Inglés de Nuevos Ministerios, y fueron varios los aspectos que me “engancharon” del espacio. Os resumo los principales, que luego os tengo que pedir ayuda ;):

Cachopo De raimundo restaurante con niños Madrid

//1// LA COMIDA

Reconozco que no me va la comida creativa, y lo que me gustó desde el primer día es que es comida tradicional pero preparada con la mejor materia prima y con un toque moderno. Ensalada de burratina, hummus, habitas con torreznos que ni os cuento cómo están de ricas, mini hamburguesitas variadas y a cada cual más buena, alcachofas plancha con habitas, un cachopo espectacular y que es uno de los emblemas de la casa…

En De Raimundo se trabaja con una buena materia prima y muchas ganas de hacerlo lo mejor posible 😉

De Raimundo restaurantes con niños Madrid

//2 // EL ESPACIO

Con una zona de mesas altas y otra de mesas bajas, madera, hierro y toques turquesas, si tuviera que definir la decoración diría que es, sobre todo, acogedora. El sábado, como os contaba, estuvimos allí con unos amigos: los adultos en una de las mesas altas y los niños al lado en dos mesas bajas… entramos a las 14 y ¡salimos a las 19! Yo le decía a Jose que era como si hubiéramos pasado el día en una casa en la Sierra, jajajaja. Y ahora os contaré cómo conseguimos que 8 niños aguantasen contentos tantas horas…

 

De raimundo restaurante con niños Madrid

 

// 3// LA UBICACIÓN

 

¿Veis todo el verde que se ve a través de las cristaleras? Pues es que sales por la puerta y hay como una especie de boulevard en la misma manzana del restaurante con 4, sí, sí, ¡4! parques con columpios, toboganes, etc.

Así que comimos y, además de llevarles nuestros imprescindibles de juegos de viaje (casi todos de Kinuma), nos turnábamos para echarles un vistazo alguno y a ratos salir con ellos al parque (ellos se mueven, nosotros pasamos frío que el finde pasado bajaron las temperaturas un montón) y luego dentro otra vez a seguir con los juegos de mesa mientras los papás veían el partido.

La verdad es que fue el entorno del restaurante lo que terminó de decidirnos para lanzarnos a esta aventura porque pensamos que De Raimundo era perfecto para poder ir con niños. Ahora en invierno no hay terraza, pero en verano es LA TERRAZA para ir con niños, ya que puedes estar comiendo y ver cómo juegan en el parque. Un planazo que seguro que disfrutaremos muchísimo.

Y AHORA ES CUANDO OS PIDO AYUDA...

Tenemos mil ideas… mil. El espacio es muy chulo y versátil, y es un buen sitio para tomarse una cerveza y quedar a ver el fútbol, para darte un homenaje un viernes con tu santo (han puesto medias raciones para poder probar más cosas de la carta), para organizar catas de vino (María, tendremos que hacer una de Alonso del Yerro ;)), para probar el menú si curras por la zona, para tomarte algo al salir del trabajo, como restaurante para ir con niños el finde, y aquí es donde entráis vosotros.

De raimundo restaurante con niños Madrid

 

Casi todos los socios somos padres y nos apetece que sea realmente apetecible para familias, y por eso en este aspecto queremos trabajar en varias líneas:

 

1. Que el espacio sea 100% family friendly

Además de tronas, cambiadores… ¿se os ocurren elementos de esos que siempre que salís con niños digáis: “sería perfecto si este restaurante tuviera…”? ¡somos todo oídos!

 

2. Que el menú de niños sea un poco diferente

 

Creemos que hay vida más allá de los nuggets y los espaguetti boloñesa… ¿o no? ¿nos dais ideas de recetas que penséis que puedan ser apetecibles para los niños? Que les puedan gustar y que a la vez sean divertidas, atractivas visualmente.

Galletas de plátano y chocolate

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Si vuestros hijos son como los míos, que ven que el plátano se pone un poquito marrón y ya empiezan a protestar (con lo que me gustan a mí así, que están más dulcecitos), esta receta es para vosotros. No soporto tirar comida, y los plátanos son de esas frutas que, o no duran ni dos minutos en mi casa, o no hay manera de que se la tomen y se reblandecen enseguida; así que el otro día, harta de ver que iban a empezar a protestar, decidí hacer una receta de aprovechamiento: galletas de plátano y pepitas de chocolate. Rápida de hacer, muy sencilla (yo la hice con Bosco de pinche y pudo colaborar en todo el proceso, cosa que les encanta), ¡y riquísima!

Ingredientes

  • Media taza de mantequilla
  • 1 taza de azúcar
  • 1 huevo
  • 1 ó 2 plátanos maduros (depende del tamaño)
  • 1 cucharadita de levadura
  • 2 tazas de harina
  • 1 pizca de sal
  • Media cucharadita de nuez moscada
  • Media cucharadita de canela
  • 1 taza de chocolate (con nueces también está que te mueres)

Esther Barrio, Punto Cook y su receta de bizcocho de zanahoria

Punto Cook + Bizcocho de Zanahoria    Punto Cook + Bizcocho de Zanahoria

Hay gente a la que hay que conocer. Y punto. Y Esther Barrio es una de esas personas. Y luego hay espacios y espacios. Y Punto Cook, el suyo, es EL espacio.

A Esther la conocí gracias a Johanna Saldón, que es vecina suya, en 2015: juntas organizaron un taller de cocina para niños en su espectacular espacio, que acababa de estrenar, y tuvimos la suerte de participar. Mis hijos, que adoran cocinar, se quedaron fascinados con ella, y no me extraña, porque es una persona que transmite mucha pasión en lo que hace, y sobretodo, les trata como auténticos adultos cuando de cocinar se trata, lo cual les gustó todavía más.

Punto Cook + Bizcocho de Zanahoria

punto cook

En diciembre tuvimos la suerte de volver al espacio, esta vez a un plan súper apetecible: Laura, Bárbara, Bea, Johanna, María, Jessica, Beatriz, Mónica, Mileva y Teresa nos pusimos el delantal, aprendimos nuevas recetas y un montón de trucos útiles para cocinar y luego nos sentamos a cenar lo que habíamos preparado y a no parar de hablar.

Punto Cook es fruto de un sueño. Esther es hermana del queridísimo y recordadísimo Darío Barrio. Fue él quien le contagió la pasión por la cocina, porque ella es arquitecto, y Punto Cook fue un sueño que concibió junto a él y que hoy en día es un pequeño gran homenaje a su hermano.

Punto Cook + Bizcocho de Zanahoria

De nuestra experiencia aprendiendo junto a ella me quedo con las pequeñas cosas: cómo tostar un pan para conservar días y días y que esté de muerte. Cómo preparar una mayonesa riquísima sin que se te corte. Cómo preparar huevo poché con forma de flor. Cómo cortar el lomo de buey para que el roast beef te quede de cine. Por supuesto, aprendimos cosas más sofisticadas también, pero las sencillas se integran de forma súper fácil en nuestro día a día.

Punto Cook + Bizcocho de Zanahoria

receta de Bizcocho zanahoria

Y como lo prometido es deuda, comparto con vosotros una de las recetas que preparamos, una receta de bizcocho de zanahoria TIRADO de hacer y que estaba de muerte, ¡ya lo he hecho en casa dos veces desde la cena y lo repetiré muchas más veces!!

//RECETA DE BIZCOCHO DE ZANAHORIA CON CREMA DE QUESO //

I. INGREDIENTES

Para el bizcocho:

225 g de zanahorias

120 g de aceite de oliva

130 g de harina

Querido 2017, ya sólo puedes mejorar

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foto Bea Gaspar

Querido 2017, tú y yo no hemos empezado con demasiado buen pie: Mary Poppins cogió su maleta y su paraguas y decidió que ya estábamos preparados para volar solos, aunque yo no lo tengo tan claro como ella; Bamba se fue de Picos Pardos el 1 de enero y hasta el 9 no apareció de vuelta (cuando Alfonso y yo ya habíamos perdido la esperancita de encontrarla y retrasábamos el momento de decirle a los niños, sobre todo a Anita, que no sabíamos dónde estaba ni si volvería); probablemente nos toque cambiar de casa, y no quiero porque me encanta la casa donde estoy y tenía toda la intención de no volver a mudarme en muchos años…

Pero te digo una cosa: nosotros somos más fuertes, y no vas a poder con nuestra ilusión 🙂 

Bamba apareció (gracias, gracias y gracias a una chica genial de Roa que la encontró y consiguió cogerla). Los niños me están ayudando muchísimo y estamos disfrutando de las tardes juntos como hacía tiempo. Y seguro que encontramos una casa que me encante aún más y en la que seguir almacenando buenos recuerdos.

Así que te digo una cosa, 2017: este año pienso disfrutarlo, y disfrutarlo mucho.

Pienso disfrutar de Blanca y sus payasadas, y de esa semiadolescencia que parece que ahora llega a los 7-8 años. Disfrutar de Ana y sus ideas de bombero, su risa contagiosa y esa alegría (descontrolada) que transmite siempre. Disfrutar de Bosco y esa maravillosa etapa de descubrimiento y volverle a uno loca que son los 2-3 años. Disfrutar de esta nueva oportunidad de experimentar el milagro de la vida, aunque me queje (de vicio) porque los años, y sobre todo los otros tres embarazos, me pesen. Disfrutar del nuevo pitufillo (“lenteja” de momento, que ha salido cabezota y aún no se ha dejado ver claramente así que seguimos sin saber qué es). Disfrutar de mi marido, que no hay nada que me guste más. Disfrutar de mi familia y de los eventazos del año (dos bodas en tres meses, ¡ahí es nada!). Disfrutar, y dar gracias, por la suerte que tenemos de estar juntos, y tener salud, que al fin y al cabo es lo verdaderamente importante.

Así que 2017: ¡ya sólo puedes mejorar!