{Montessoring nº 4}: Autonomía en los niños

 

autonomia montessori

En cierta ocasión escuché una historia sobre lo que ocurrió en un colegio Montessori. No me llegó por vía directa, pero sí capté su esencia.

En este colegio surgió la idea de hacerse con una mascota que pudiera estar en las clases de los niños para que éstos pudieran hacerse cargo de ella y beneficiarse de las ventajas que esto conlleva y que ya os imagináis: responsabilizarse de un ser vivo, aprender de su especie y demás. Después de investigar y pensar en lo más adecuado, se decidió que la mascota sería un pez y se pusieron manos a la obra. Había que investigar dónde se podía conseguir uno, la ruta para llegar hasta allí, los horarios de la tienda de animales y el dinero que necesitaban para el trayecto y la mascota. Un grupo de representantes iba a ser el encargado de comprar el pez.

autonomia montessori

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Cuando todo esto estuvo preparado, el adulto encargado de guiar a los niños se dio cuenta de que éstos no habían hecho bien las cuentas y que no les iba a llegar el dinero para comprar el pez después de haber comprado los billetes del transporte público. Y aquí viene lo interesante. ¿Qué hizo? Nada. Bueno, seamos justos, en realidad hizo algo fascinante, importantísimo y dificilísimo: callar. Sabía que los niños aprenderían más de la propia experiencia, así que se limitó a “seguir al niño” y a darle margen de autocorrección. Los niños volvieron con las manos vacías, pero conscientes de cuál había sido el fallo y cómo enmendarlo. Y cumplieron con su responsabilidad. Poco después “Estrellita” estaba en las clases.

A mí esta anécdota me dejó fascinada y me revolvió por dentro. ¿Cuántas veces me había adelantado a los errores de cálculo de mis hijas? Buffff… ¿Era realmente necesario intervenir en todos esos casos? Por supuesto que no. Pocas veces no contamos con más oportunidades para enmendar nuestros errores. Si acaso, lo que había conseguido era que se relajaran más y por supuesto, que fueran menos responsables de sus actos, ¡con lo que a ellas les gusta!

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Ya sé que para nosotros es mucho más cómodo estar pendientes de que no se olviden las cosas y blablabla, pero ¿alguien ha oído por ahí que educar es fácil? Yo sigo siendo la que tropieza con la misma piedra no dos, sino veinte veces, y me descubro más veces de las deseadas corriendo detrás de ellas los viernes con la mochila de la piscina, pero me siento bien cuando en mi cerebro suena un clic, cuando descubro mis errores e intento enmendarlos. Sí, lo que es bueno para ellas, es bueno para mí, reza mi credo, aunque eso implique no parar y reinventarme todas las veces que sean necesarias. Y de paso, me río un poco de mí misma, que tampoco viene mal, la verdad.

Porque procurar que los niños sean autónomos en su día a día, ayudándoles con materiales correctivos (como en las aulas Montessori) o con medidas adaptadas a sus necesidades (como por ejemplo las rutas seguras en algunas ciudades para que vayan solos al colegio) les va a crear un sentimiento de bienestar y seguridad muy importante para su desarrollo emocional.

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Mi hija Emma ahora está en esa etapa en la que quiere salir sola al mundo. Que la deje en la esquina con el coche e ir a casa sola le parece lo más. Un minuto más tarde, sin que lo vea, ya estoy yo chequeando que ha llegado sana y salva, claro. Así que, cuando Mar y yo les comentamos a nuestras hijas mayores que sería bonito que hicieran algún recado juntas, no han parado de recordárnoslo. Un recado adaptado a su momento vital. Caminar por su propio barrio, entrar en una heladería conocida y comprar su helado favorito. Ayudarse mutuamente porque una de ellas es más lanzada para pedir los helados y a lo mejor la otra es más cauta para cruzar la calle. Responsabilizarse del dinero, contar los euros y pagar. Seguro que lo hemos hecho más veces juntas, así que ¿por qué no dar el salto al desarrollo de su autonomía? Y las madres abnegadas, ejerciendo de sombras en la oscuridad, que felizmente, sólo tienen seis años… Y MEDIO!

Hola, soy Marta. Madre de Emma y Lydia. En mi vida tengo 4 o 5 cosas claras e indiscutibles. Una de ellas es el convencimiento de la importancia de la educación de los niños para poder seguir por aquí y en mejores condiciones. Pero una educación basada en el respeto hacia ellos mismos y hacia los demás, que les haga cuestionar lo que sucede alrededor e intentar mejorarlo y que les permita llegar al “sweet spot” donde todos queremos estar. Que así, nuestros niños maravillosos se conviertan en adultos extraordinarios.

  1. Marta García

    Pues… tooooda la razón del mundo mundial…. Pero yo nada más pensarlo me entra un canguelis tremendo! No lo veo solito por las calles ni a los 18! (Ahora tiene casi casi casi 5)
    De momento le dejo subir y bajar sólo en el ascensor siempre que arriba y abajo esté alguien esperando…

    Pero si que, costándome mucho mucho, le dejo equivocarse, pensar y corregir.. Además, ver su cara de felicidad cuando consigue algo solito es LO MÁS! A que si?

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    • Es LO MÁS!!! Y es muy costoso, sí, pero lo bueno es darse cuenta;)

  2. Muy buen post. A menudo intervenimos en exceso y no damos margen a que los peques se hagan responsables de sus cosas. Mi nene aún tiene sólo dos años y falta mucho para que vaya solito por la calle…pero cuando llegue el momento…buff!! me va a costar. Un beso.

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    • Muchas gracias por tus palabras. Pues no te creas, que en nada le tienes queriendo hacer recados solito:)

  3. La mia va sola al Kindergarden (que esta a cuatro minutos solo tiene que cruzar una callecita ) desde los 4.5 años bien es verdad que ella e smuy lanzada, q aqui en suiza es loq ue se espera que hagan que vayan solos con sus bandas naranja fluorescente al cuello y que esto no es Madrid) pero tambien veo que depende de los niños cada uno es diferente y depende en mas medida de los padres proque les da mas miedo no se fian del todo de sus hijos. Lya que ahora tiene 5 años me pide ir a comprar sola en la tineda de la esquina, dar un paseo en bici con su amiga sola (y acaba de aprender a montar en bici!)…no se en mi experiencia les aporta mucho, les da mucha seguridad y confianza y ven que nosotros tambien la tenemos en ella, en el camni aprenden. 😀

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    • Es una suerte que las ciudades estén preparadas para que los niños sean más autónomos. Aquí, en algunas ciudades sí que existen las rutas seguras, pero la verdad es que queda tanto por hacer… Poco a poco. Lo primero es darse cuenta de la necesidad;)

  4. ¡Ay, madre! Mi mayor (de 8) ya pide hacer recados sola. Ha ido un par de veces por el pan y nos quedamos su madre y yo en la puerta de casa (como tontos) esperándola. Y cuando la vemos a lo lejos que gira la esquina, sentimos tal orgullo que ni que viniera de sacarse un master en Harvard, o algo.
    Y el caso es que tanto mi mujer como yo, a su misma edad estábamos “hartitos” de que nos mandaran a hacer recados y de ir solos a mil y un sitios.
    Cambian los tiempos, las costumbres… pero los niños siguen necesitando su independencia y la piden a gritos.
    Me ha encantado el post. ¡Un abrazo!

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    • Jajaja! Me parto! Tan cierto lo que dices! Muchas gracias!

  5. Muy buen post. Creo que ahora les tenemos tan protegidos que no les dejamos ni equivocarse. Aunque resulta a veces difícil tenemos que pensar lo que ya hacíamos nosotros a su edad. Gracias!

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