Nuestra vida con perro

perro en casa

Aunque los que me seguís por Instagram lo sabéis ya, os debía un post contándoos nuestra decisión sobre si nos quedábamos o no con el perro, y nuestra experiencia. Casi 3 meses después, aquí llego 🙂 Bamba, que así se llama, llegó a casa el 11 de enero, a la vuelta de las (interminables) navidades. ¿Conclusiones de estos tres meses juntos? No podemos estar más contentos. Es una más en casa, de eso no hay duda, y, aunque no la dejan ni a sol ni a sombra, creo que ella disfruta mucho también de las ocurrencias de los dos pequeños de casa.

Es gracioso porque, estando aquí sentada, escribiendo este post, y pensando en cómo interactúan mis tres hijos con ella, me he dado cuenta de que Bamba sabe perfectamente cómo comportarse con cada cual. 

Blanca es la que más pasa de ella, cosa que ya sabíamos todos porque no le emocionan los perros, pero creo que Bamba lo sabe y ha conseguido robarle alguna caricia rápida tumbándose a su lado y estando muy quietecita.

Ana es, con diferencia, la que más disfruta de Bamba. Le encanta salir a pasear con ella, sea la hora que sea y llueva, truene o nieve (menos mal que hemos tenido poco de eso este invierno); lo primero que hace nada más llegar del colegio es tirarse al suelo a abrazarla y cogerla en brazos, y está detrás de todas las ideas de bombero que impliquen disfrazar a la pobre perra, pasearla en uno de los carritos de muñecos, o volverla, literalmente, loca. Pero el disfrute es mutuo y Bamba la busca cuando está por casa y la recibe como loca en cuanto la ve llegar del colegio.

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Bosco… qué decir de estos dos. Es su gran amiga y compañera de juegos. No hay duda. Desde que Bamba llegó a casa a este mico le importa de poco a nada que sus hermanas se vayan al colegio por las mañanas. Las carcajadas que se oyen cuando juegan los dos juntos compensan, con creces, el hecho de encontrarte con que la mitad de los juguetes de Bosco están mordisqueados (culpa, en gran parte, del niño, que le da los juguetes y se muere de risa viendo cómo los muerde). Le ha cambiado el nombre (“Ambi”, creemos que de haber oído a su hermana llamar a la perra “Bambita”), y es quien le pone la comida todas las mañanas, quien viene a buscarte para que le des agua a Bamba (“mamá. Ambi. Agua.”)… y quien más la incordia, con diferencia. Se buscan el uno al otro constantemente, y se gruñen en cuanto se hartan el uno del otro; su relación es la más “de igual a igual”, sin duda.

En cuanto a cómo se ha integrado Bamba en nuestro día a día… la verdad es que siempre que Alfonso y yo lo hablamos llegamos a la misma conclusión: creo que hemos tenido mucha suerte, porque es una perra especialmente buena y tranquila, y que el hecho de que vivamos en un piso hace que sea más fácil todo. Y pensaréis: “menuda contradicción”, pero lo cierto es que, al vivir en un piso, tenemos que sacarla sí o sí de paseo para que la pobre perra no se haga nada dentro de casa, y cada vez que sale a la calle aprovechamos para “cansarla”, así que cuando llega a casa suele estar agotadita; se mete debajo del sofá, que es su rincón preferido de la casa (aunque ya empieza a no caber) y cabecea si los niños la dejan o juega con ellos si no están por la labor de dejarla dormir.

Uno de los “tips” que nos dieron cuando nos trajimos a Bamba a casa era que por las noches durmiera en el transportín que tenemos para llevarla en el coche, pues un perro nunca se hace pis ni caca en su propia cama, y así, si por la mañana la sacábamos corriendo a la calle y la premiábamos, rápidamente aprendería a no hacerse nada en casa. No sé si el tip era bueno o no, pero lo cierto es que en los tres meses que lleva en casa no ha debido hacerse más de 4 ó 5 pises dentro (siempre en el mismo trocito de la alfombra, eso sí, ¡qué tía!), y que hace ya dos meses que duerme en su camita, sin necesidad de transportín, y nunca, nunca, se ha hecho nada por las noches ni ha destrozado nada más allá de su propia camita (que sí que es cierto que le encanta mordisquearla para sacarle el relleno). Lo dicho: sé que somos unos afortunados porque tenemos una perrita especialmente buena y tranquila (espero no arrepentirme de haber escrito este post en unos meses, jajaja), y la experiencia está siendo muy, muy positiva para todos en casa.

-María

PD. Sí, lo que lleva Bosco puesto es un tutú. Y Bamba las orejas de Minnie Mouse. Últimamente suelen salir de esta guisa del cuarto de jugar; a Alfonso le pone malo pero a mí… qué queréis que os diga… ¡me hace muchísima gracia ver a Bosco con el tutú, jugando al fútbol o lanzando coches al suelo desde el sofá para ver cuánto ruido consigue hacer! 😉

 

  1. Creo que tener una mascota es muy importante para el desarrollo y la sociabilización de los niños. Qué lastima los que tenemos alergia al pelo animal porque se limitan mucho las posibilidades 🙁

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    • ¡Vaya! Por aquí tocamos madera porque parece que no hay alérgicos, ¡pobre, qué faena!
      Un abrazo fuerte

  2. Mira que te admiro!
    Yo me resisto, por mucho que mi decisión no hace más que enardecer a las masas de mi casa! De momento me mantengo … consciente de que mi máxima es no decir nunca…
    Me encanta Bosco con el tutú!!! a mi pequeño le ponen un traje de Minnie que le haría juego a Bamba con esas orejas y le completan el modelo con uñas pintadas. Su padre no sé qué lleva peor, que sus hermanas se lo hagan o que él le entusiasme…

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    • Jajajaja aún son pequeños, María, ya habrá tiempo de que terminen convenciéndote… 🙂
      Pobres estos pequeños… A Alfonso le pasa igual: creo que lleva peor que sea Bosco quien elija sus estilismos, jajaja, aunque yo soy más de la teoría de que está forjando su súper personalidad y será de esos niños a los que les importe más bien poco qué opine el resto de él 😛
      ¡Beso gordo, María!

  3. Nosotros tenemos a nuestro Yako y no podemos estar mas contentos con él. Sobretodo mi peque. Tener una mascota es genial para una familia.

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  4. Katherine

    Como has hecho para q Bamba durante el dia no hiciera pipis y popo dentro de casa?… tengo un Golden de 3 meses y estoy al borde de la locura, lo sacamos de casa pero muy pocas veces hace fuera, llega del paseo y hace de todo x todos lados… HELP ME!!!

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    • María

      ¡Hola Katherine!
      Una tía mía, que siempre ha tenido perro y siempre en un piso, nos aconsejó que durmiera en el transportín que tenemos para llevarla en el coche, pues los perros nunca se hacen nada en su propia cama, y que por la mañana la sacáramos corriendo a la calle y la premiáramos en cuanto hiciera algo allí. No sé si sería por eso o no, pero eso hemos hecho y la verdad es que nos ha funcionado fenomenal; así estuvimos el primer mes, y desde entonces duerme suelta por la casa y sin problemas. ¡Mucha suerte!
      Besos,
      -María

  5. Katherine

    Ah yo pense que eso del transportin era solo x las noches… Lo haré xq no hay manera con este cachorro. Besos.

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