15 cosas que no sabes de… Paula, de Olivia Soaps

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Ilustración: Naranjalidad

Hablar de Paula es hablar de Olivia Soaps. Su empresa, su marca, su sueño tiene tanto de ella que casi no sabes dónde acaba una y empieza la otra.

Paula y Olivia. Olivia y Paula. Olivia, que nació en la cabeza de un alquimista y que Paula llevó a la máxima expresión. Podría contar muchas cosas sobre ella y sobre su proyecto. Pero pensando en qué contar, no puedo evitar acordarme de este vídeo cuenta tanto sobre ella y sobre su proyecto, que si no lo habéis visto creo que explica mucho mejor de lo que yo podría hacerlo por qué Olivia Soaps es un proyecto con ALMA y CORAZÓN:

Me emocioné la primera vez y me vuelvo a emocionar ahora mientras escribo estas líneas. Y pienso en cómo desde arriba su alquimista particular se llenará cada día de orgullo al ver cómo sus jabones, los de los dos, han conseguido llevar tantos olores y buenas sensaciones a tantas y tantas casas. Porque Paula y su equipo cuidan todo al detalle. La composición de sus productos. Los nombres de sus jabones. El packaging que lo hace todo tan apetecible. Cómo sus envíos logran dibujar una sonrisa en la cara de sus clientes, que reciben sorpresas adicionales a sus pedidos y notas personalizadas.

Y ahora ha llegado al momento de que la conozcamos un poco mejor, y nos ha dejado no 15, ¡sino 25! cosas que no sabíamos sobre ella…

// UNO //

Duermo muy poco, pero muy, muy poco. Siempre estoy tratando de llevar un control con apps de sueño o empezando otro libro de autoayuda que pretende que duerma lo mismo pero madrugando, que se supone que es lo que hacen “las personas de éxito”, pero la verdad es sigo pensando que mejor hoy que mañana, y que más vale una noche en vela que un madrugón que acabará en un ¡nooooo, me he dormido!

// DOS //

En mi familia siempre hemos hablado de una maldición imaginaria que hace que cada uno nazca en un lugar. Todo comienza mucho antes de mis abuelos, pero por poner un ejemplo más cercano; mi abuelo nació en La Habana, mi abuela era gallega, mi padre nació en Argentina, mi madre es de León, yo nací en Asturias, mi hermana en Salamanca, y bueno, casualidad o no, Chechu, mi pareja es segoviano y mi hijo ha nacido en Madrid. Vale, las últimas no son tan exóticas como nacer en América o en el Caribe, pero la historia continúa.

// TRES //

Tengo una fuerza de voluntad de hierro, excepto para la comida. Si me relajo un poco, o si estoy triste, se me nota mucho y muy rápido. Para otra vida me pido eso de “comer de todo y no engordar nada”.

// CUATRO //

Mi primer trabajo fue en la tienda de discos de mi calle a los 11 años. En casa teníamos parabólica y yo me pasaba las horas enganchada a los videoclips de la cadena alemana VIVA y todo aquello que me gustaba lo apuntaba en una lista y se lo daba al dueño de la tienda para que lo comprase para la tienda. El tipo lo vio claro después de pedirle un disco de los Backstreet Boys muchos meses antes de desatarse la locura, y desde entonces yo le pasaba listas de novedades y él a mi cintas. Win-Win

// CINCO //

Me chifla el picante, las mentas, el vinagre y todo aquello que recomiendan que no tome un perfumista. Aún así, conocidos del gremio dicen que tengo un olfato impresionante. Guardadme el secreto.

// SEIS //

Soy adicta a comprar libros y leo compulsivamente. Es verdad que ya no tengo tiempo como hace unos años, pero trato de no desengancharme del hábito leyendo casi todos los días y comprando un libro nuevo casi cada semana. Siempre me consuelo pensando que me espera una jubilación maravillosa con tanto para leer.

// SIETE //

Lloro muchísimo con los castings de la tele, las buenas noticias, las charlas TED, las pelis de Campanella y las canciones de Sabina. Y no derramo ni una sola lágrima cuando los problemas son realmente importantes.

// OCHO //

Tomo Reishi cada día.

// NUEVE //

No me gusta conducir. No lo hago mal, pero me da miedo y me auto-convenzo de que voy tan feliz con mis taxis, mis buses y de copiloto… desafortunadamente se me acaban las excusas y en menos de un mes lo intentaré de nuevo.

15 cosas que no sabes de… Rocío Muñoz de Real Fábrica

rocio muñoz real fabrica

Dicen que el mundo es un pañuelo y así es: Ro es íntima amiga de una prima mía, de Sevilla y, por suerte, el mundo online nos unió en Madrid.

Casualidades de la vida. El caso es que Ro y yo nos conocíamos desde hacía algún tiempo de las redes sociales, de coincidir en algún que otro evento, etc. Y un día, hablando por email, le menciono el nombre de mi primera empresa, a lo que me contesta: “¡No me digas que tú eres la prima de Anabel!” Y sí, ésa era yo.

Ro es onubense y ha vivido durante muchísimos años en Sevilla, y hace unos años decidió tomar las riendas de su vida y fundó la maravillosa tienda online Real Fábrica, en la que cada día nos transmite la autenticidad española a través de una excepcional selección de productos “de los de toda la vida”.

Ro se ríe a todas horas. A todas horas, en serio. Y transmite un buen rollo y una alegría que es imposible no salir con la sonrisa puesta cada vez que pasas un rato con ella.

Hace un par de semanas estuvimos comiendo juntas, riéndonos y hablando de nuevos proyectos ilusionantes, y le pedí que nos contase 15 cosas que no se saben mucho sobre ella…

// UNO //

Los primeros 14 años de mi vida desayuné churros cada mañana, aún pago las secuelas en cremas “reduce-culamen”.

// DOS //

Tengo acentazo andaluz hasta cuando hablo idiomas. Yo misma me parto con el inglés andalusí que manejo, y mi francés sevillano es lo más. Hasta cuando hablo portugués me acabo comiendo las últimas letras de “laj palabra”.

// TRES //

Siempre digo que tengo el mejor trabajo del mundo, pero sobre todo, en Real Fábrica tenemos equipazo. Una de las chicas es cantaora de flamenco (su grupo se llama Azahar), y entre pedido y pedido hay rumbeo en la oficina.

// CUATRO //

Un cuarto de mi sangre es catalana. Mis abuelos se conocieron en un tren en Barcelona. Él le contó que era torero (mentira podrida) y tuvieron 9 hijos.

// CINCO //

Yo no soy nada sibarita, pero mi estómago sí. Soy alérgica a la carne de cerdo desde pequeña, pero el jamón me pirra. Mi padre pensaba que le tomaba el pelo e intentaba engañarme con las albóndigas, pero las vomitaba. Ahora, ¡ponme un buen jamón que ya verás!